Por Oliver Mancera

Colaboración Especial/

Para dar inicio, empezaré por agradecer a todas las personas que hacen posible esta publicación, sobre todo a la Lic. Esther, quien me brindó la oportunidad de dar un espacio y voz a mis palabras e ideas. Como primer tema, escogí el techo de cristal.

La Doctora García Calderón, a través de una entrevista publicada por el departamento de Ciencia y Deporte del Conacyt, define a este concepto como: “ (siendo mujer) tú ves el cielo y casi lo alcanzas, pero no lo puedes tocar, porque hay un techo que te lo impide; se está a un paso, pero no se llega”.

Bien, de acuerdo con la Doctora, el término “techo de cristal” se refiere a:  la estructura política, cultural e ideológica que no permite a las mujeres dentro de su propia formación cultural pensar que pueden aspirar a un cargo de toma de decisiones cuando pondrá en conflicto su vida afectiva, familiar y académica. Entonces, se ponen una barrera transparente. Pueden ver el cielo pero la barrera existe, está en la propia cabeza de las mujeres y su entorno. Ella ahonda en la repercusión social del concepto de la siguiente manera:

“Un concepto que a nivel de estudios de género se ha acuñado es el de techo de cristal, el cual impide a las mujeres pasar a un nivel mayor, tiene que ver con fenómenos de las mismas empresas y con la repartición del poder: las mujeres ascienden hasta cierto nivel, pero de la subdirección no pasan, los directivos son hombres y esto tiene dos causas: que la propia empresa no les da responsabilidades mayores con el pretexto de ser más emocionales, o tienen hijos y anteponen la familia o el matrimonio o el hogar al trabajo.”

Bien, este término es acuñado a finales de los años ochenta para denominar aquella barrera invisible, que “impide” que mujeres calificadas para alcanzar cierto crecimiento y reconocimiento profesional no lo hagan.

De manera tal, aunque este concepto habla de las empresas y sus trabajos, no está alejado de la realidad que vive el futbol femenil ¿Por qué existe esta barrera?, ¿por qué no permitir un mayor desarrollo y la inversión en el futbol femenil; o bien, darle una mayor difusión? Es muy común poner una nota al respecto en un espacio reducido o dedicarle un espacio tan corto en los programas de radio y televisión. ¿El futbol femenil puede o no ser negocio? o ¿qué es lo que necesita para ser atractivo al público?

Esta es una barrera que la sociedad tiene que cambiar; los viejos y desgastados paradigmas, roles de género. La forma de pensar cuando ven a una niña jugar futbol u otro deporte es “mira ya viste a la princesa que está jugando futbol” o “no vayas a lastimar a la nena”. Éstas y otras formas de pensar y de expresarse son las que, definitivamente, se tienen que cambiar; claro, si es que se pretende cambiar la realidad del futbol femenil y del deporte en general.

Como menciona Calle Trece en su canción El aguante, nacimos para aguantar, aguantamos la violencia, aguantamos las injusticias. Considero que llegará el momento en el cual ya no aguantaremos más y libraremos no sólo esta barrera, sino muchas más.

Por supuesto, no todo es malo. Esta columna y este espacio son claras oportunidades que brindan una cara diferente: rostros y protagonistas nuevos, historias antes no contadas –las cuales conquistan estas barreras y ponen los cimientos de un nuevo México-, una nueva forma de pensar, de actuar, para que dejemos de pensar entre hombre o mujer, si ella es más o menos. Simplemente, pensar en las necesidades de cada uno y actuar, pensar más en la equidad que en la igualdad, pensar más en la inclusión que en la integración, pues, aunque se parecen, no son lo mismo. Esta es mi opinión, pero ,lo más importante, ¿cuál es la tuya?

Fuente: http://www.cyd.conacyt.gob.mx/238/Articulos/Entrevista/Entrevista2.html