Opinión: Oliver Mancera, psicólogo

Desde muchos años atrás, las mujeres y el concepto de lo femenino han sido las piedras angulares, protagonistas y musas, de innumerables producciones humanas, como la pintura, escultura, fotografía, poemas, canciones y hasta conflictos bélicos.

Justamente, derivadas de las produccione artísticas, nacen las mujeres “pin-up”, que fueron mujeres que dan voz al sexo ‘débil’ y rompen esquemas desde los años 40 y 50, hasta nuestros tiempos, pues ellas representan otra forma de actuar y de vivir como mujer; sobretodo, en una época caótica llena de muerte, desesperanza. En este período, esas mujeres, o algo más poderoso, lo que simbolizan, fueron la llama que irradia calor, un calor de esperanza, la esperanza de seguir con vida.

Las mujeres “pin-up” fueron y son vistas por algunos como gente ‘rara’, ‘anormal’ e ‘inadaptada’. Pero ese parece ser el precio que conlleva ser diferente, salir de la rutina o de lo “normal”.

Y la mención de las “pin-up” viene a cuento porque me parece que su situación es algo similar a lo que las mujeres que juegan futbol han vivido, al ser señaladas o nombradas de formas que no vale la pena mencionar en este espacio, siendo cuestionadas, por el simple hecho de practicar el deporte, sobre su sexo o preferencias sexuales.

De esta manera, me gustaría hablar de los estereotipos. ¿No han escuchado cuando muestran en los medios a una mujer socialmente hermosa o deportista destacada y las comparan con otra mujeres con características diferentes?, ¿o cuando mencionan “le preguntamos a mujeres reales”?, ¿esto qué quiere decir?, ¿que las mujeres deportistas o socialmente atractivas no son reales, sino producto de la imaginación? Esto refleja los estereotipos que siguen vigentes y que, a mi parecer, en pleno siglo XXI, hay que cambiar.

Lo antes señalado ejemplifica las emociones, los sentimientos y la importancia de la mujer en la cultura como en toda la vida del ser humano. Algunos podrían decir que esta forma de agresión contra la mujer y lo femenino es inhumana, pero, parafraseando al filósofo Nietzsche, “esto es humano, muy humano”. Asimismo, la empatía, el amor, el cariño, el apego, la lealtad y el valor también son emociones y sentimientos sumamente humanos, que poseen tanto mujeres reales como mujeres irreales, según la definición de algunos individuos o medios de visión corta y hasta racista.

La expresión “pin-up” se popularizó en los Estados Unidos en los años 1940, y, más tarde, se hizo extendió internacionalmente. Con este nombre, se conocen las fotografías o dibujos de chicas bonitas, nada más que con una sonrisa, saludando o mirando a la cámara fotográfica, etc. Su éxito fue tan rotundo que, con el tiempo, han llegado a influir en muchos terrenos, como el cine, la televisión, la publicidad y los cómics.

Actualmente, lo “pin-up” refiere a una actitud y un look que pretende rescatar el estilo de los años 50, caracterizado por un rostro blanco con labios marcados en color rojo, cabello recogido en bucles, un vestuario sugerente y retro, donde abundan los lunares, puntillas, etc.

Estoy seguro de que hay muchas mujeres futbolístas que se reconocen en este modelo, así como muchas otras que no están interesadas en responder a estilos establecidos, ¿o me equivoco?

Espero sus comentarios para dialogar sobre el tema.