Parte IV – final (Parte I, Parte II, Parte III)

En el 2007, Fátima Leyva se alejó de la Selección Nacional. Era un personaje muy cercano a los medios y solía hacer declaraciones que no eran del agrado de los directivos, por lo que empezaron a llamarle la atención, esto la molestó y decidió dejar la camiseta verde.

Para Fátima, el futbol es su vida. Siempre lo vio como un juego, algo que la emocionaba; sin embargo, reconoce que en la última etapa con Selección Nacional, ya no tenía esa sensación.

“Fueron cosas extra cancha y cancha, representaba a un país, dejaba miles de cosas y me dolió no seguir representando a México, pero algo ya no me llenaba. Hay cosas que mucha gente ignora porque por fuera es otra cosa, pero cuando estás adentro ves todo”.

Jugó en el Indiana FC de Estados Unidos y en el Zorkiy Krasnogorsk. Se retiró en el 2012, luego de darse cuenta de que no disfrutaba sus actividades diarias como ir a entrenar y jugar.

“Un día me levanté y dejé de disfrutar las cosas; pensé ‘tengo que ir a entrenar’, diferente a ‘voy a entrenar’. Ahí fue cuando dije ‘es hora’”, confiesa a La delantera.

Tras mucho pensar sobre su futuro en el deporte, la mexiquense dejó a su equipo ruso para volver al hogar y buscar un espacio en el futbol mexicano. Y, aunque no descarta la posibilidad de ser comentarista deportivo, como lo hizo en el mundial de Alemania 2006, Fátima Leyva encuentra en su trabajo de entrenadora grandes satisfacciones. En la actualidad, forma parte de “Glorias del deporte: futbol, escuela de vida”, un proyecto de la Secretaría de Gobernación con el que se busca prevenir la delincuencia y adicciones en niños de entre 13 y 16 años.

Este programa inició como piloto en el 2013 y atendió a 750 jóvenes de 21 ciudades, pero, oficialmente, arrancó en enero de este año. Atiende a personas en condiciones de vulnerabilidad. Al día de hoy, Fátima se encuentra trabajando en el Zihuatanejo, Guerrero.

“Todos son bienvenidos, chavos que lo único que necesitan es ser escuchados. Además de su taller de futbol, tienen un taller de valores en el que tocan temas de nutrición, sexualidad, familia, criminalidad. Queremos ayudarlos con nuestras experiencias deportivas, si tenemos a 80 jóvenes, con uno que logre el objetivo ya es una satisfacción”, señala.

La mediocampista está entregada a su labor, pero también contempla la posibilidad de que en un futuro pueda iniciar un proyecto personal como entrenadora.

“Me encantaría ser entrenadora de alguna selección nacional, de mi país o de otro lugar, sé que necesito prepararme, pero a eso me dedicaré el próximo año”.

Respecto a las últimas actuaciones de ‘Tricolor’ femenil en el año, Leyva insiste en que es necesario un cambio en el timonel, por considerar que el talento de las jugadoras existe, pero necesitan más trabajo.

“Lo que se ve no se juzga, han sido 17 años, y no lo digo por ‘ardida’, sino de manera realista. Las jugadoras tienen talento, pero no se nota el trabajo. Eso no es de las chicas, para eso hay alguien a la cabeza. Desde que yo estaba en Selección no hay un sistema de juego o variantes. Cuando vi el 8-0 (partido amistoso contra EE.UU.) fue como volver a hace casi dos décadas”.

Asimismo, la mexiquense destacó la medalla de bronce que obtuvo como entrenadora Mónica Vergara, con quien compartió cancha en el equipo nacional, en los segundos Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing, China, en el seleccionado Sub-15.

“Es un orgullo, más allá de la futbolista, la conozco como persona; es una mujer que luchó por lo que quería. En Selección estuvo desde la Sub-15, la Sub-17, hasta la Mayor. Tiene una experiencia increíble, pero eso no basta, también se ha preparado. Debe seguir trabajando y no conformarse con este logro”.

La ex seleccionada nacional y ahora entrenadora continúa en su decisión de mantenerse en el balompié, ya no como una jugadora, sino como el artífice de que sus futbolistas logren sus metas, que van desde superar problemas sociales hasta jugar campeonatos del mundo.

Adria Vega

@Nelly Atlas