Hace un año, la entrenadora de carrera y maratonista veterana, Kathy Pugh, se encontraba en preparación para el Marine Corps Marathon. A pesar de haber probado un entrenamiento hecho a su medida, no resultó como ella lo esperaba.

“Simplemente no tenía energía”, dice Pugh. “Estaba batallando y sentía que no quería volver a correr un maratón de nuevo”.
¿Qué estaba pasando? la deportista encontró, a través de un examen de sangre, que tenía deficiencia de hierro, algo que no es tan inusual en las mujeres pre menopáusicas, particularmente atletas.

“Es bastante común que las mujeres atletas tengan deficiencia de hierro,” dice Nancy Clark, una nutrióloga deportiva residente de Boston y autora del Sports Nutrition Guidebook. “Y, realmente, afecta al rendimiento”, reporta. Exactamente, no se sabe qué tan prevalente, o específicamente dominante, es la deficiencia del hierro entre las mujeres deportistas; sin embargo, calcula la especialista, puede ser tan alto como un cincuenta por ciento.

En la población general pre menopáusica, la prevalencia es de apenas nueve por ciento.  En un estudio realizado en el 2011, a unas remadoras universitarias en el estado de Nueva York, se encontró que un 10 por ciento de ellas era anémico, mientras que un 30 por ciento presentaba falta de hierro. (Anémico se refiere al registro bajo de hemoglobina, y la razón más común de esto es la falta de hierro. Sin embargo, se puede ser deficiente de hierro sin ser anémico, como es el caso de Pugh.)

Clark atribuye la falta de hierro de las atletas a la pérdida mensual de sangre (cierto para la mayoría de las mujeres pre menopáusicas) y  a la suma de demanda en los almacenes de hierro a través de una alta intensidad de entrenamiento; así como, también, a tener un enfoque alimentario hacia lo vegetariano natural.

Pero, ¿lo “magro, vegetariano y natural” no era algo bueno?
“Absolutamente; pero, si eres vegano, especialmente siendo atleta, tienes que estar seguro de ingerir lo que necesitas nutricionalmente”, dice Lisa Lilienfield, doctora en el Kaplan Center of Integrative Medicine en McLean, Va., con área de especialidad en Salud de la Mujer y Medicina del Deporte.

El hierro se puede ingerir como suplemento, pero esta listo para ingerirse dentro de nuestra comida; especialmente, en la carne roja y los mariscos (sobretodo en las almejas). También, es abundante en hojas verdes, como la espinaca, y en los frijoles y cereales fortificados.

Por esta razón, la nutrióloga Clark menciona que la tendencia entre las atletas y otros consumidores conscientes de la salud de alejarse de la carne roja y renunciar a comidas fortificadas, por estar a favor de los alimentos naturales, provoca una “tormenta perfecta” para la deficiencia del hierro.

Por ejemplo, un cereal con nueces y frutos (“procesado”) tiene 90 por ciento de la ingesta remendada diaria de hierro. Mientras que un cereal comercial con la palabra “Lean” (magro) en la etiqueta, sólo tiene un 8 por ciento. La ingesta recomendada de hierro para la población pre menopáusica es de 18 mg al día. Lilienfield sugiere que ésta debe aumentar para las atletas, en un rango de 20 mg o más.

“Yo recomendaría que las atletas de resistencia se sometan a un estudio para ver si necesitan ingerir hierro como suplemento,” dice Clark.

Nota: demasiado hierro tampoco es sano, así que es importante saber el nivel adecuado antes de ingerir cualquier suplemento que contenga hierro. De manera tal, Pugh confiesa que ella se puede relacionar con ambas partes de la ‘tormenta perfecta’ que describe Clark: se alejó de la carne roja y trató de comer alimentos 100 por ciento naturales durante todo el año de su preparación hacia el Marine Corps Marathon en el 2013.

“Yo estaba tomando mis smoothies verdes y comiendo alimentos naturales sintiendo que yo era el modelo de la salud perfecta, y aún así me sentía cansada,” dice Pugh.

Asimismo, la atleta señala que, en los últimos meses, ha aprendido qué es lo que mejor le funciona a ella en materia nutritiva.
Su dieta todavía consiste en consumir mayormente productos naturales, muchos alimentos verdes, pero la diferencia está en que le ha agregado carne roja una vez a la semana.

“Tal vez es sólo una coincidencia, pero siento que tengo mucho más energía y no tengo problemas para dormir, el cual también era un problema el año pasado,” concluye Pugh.

Información retomada de The Denver Post, sección Fitness, página 14B, el 28 de octubre de 2014.

Jimena González / @Lil_Jime