Armando Magaña, dirigente de Andrea’s Soccer, llegó al futbol femenil convencido de que muchos patrocinadores se interesarían en el fenómeno para convertirlo en profesional. El tiempo le demostró lo contrario. Magaña, quien fue jugador del Necaxa y estratega de la Selección Nacional Femenil por un breve periodo, antes de que llegara Leonardo Cuéllar, está considerando dejar el balompié de mujeres, pues no vislumbra proyección para el mismo.

Llegó al futbol femenil animado por su hijo, también llamado Armando, quien, en los noventa, había realizado giras por Estados Unidos y notó que era un nicho importante que podía ser explotado también en México. El negocio y la meta inicial no se alcanzaron, pero el éxito futbolístico para los Magaña es el equipo Andrea’s Soccer, una de los conjuntos que más ha nutrido de futbolistas a la Selección Nacional.

En entrevista con La delantera, el histórico del futbol de mujeres, explicó su visión de esta actividad y las razones por las que considera que el balompié femenino no ha tenido el éxito suficiente.

“Nuestra preocupación es por qué, a pesar de todo lo que hemos hecho, no podemos crecer. Hay una enorme cantidad de niñas jugando futbol, (…) tengo la teoría de que esto se debe a diversos factores, uno es la familia mexicana, que dice ‘¡cómo va a jugar la niña!, le van a pegar en un pecho y le va a dar cáncer’; otro, que casi no hay escuelas de futbol para niñas, y, si las hay, no están a la vuelta de la esquina, por eso hay un estancamiento”, declaró el ex futbolista.

Magaña destacó el papel de la Comisión Nacional del Deporte (CONADE), pues, en su opinión, gracias a ella, el futbol femenil mexicano se mantiene en crecimiento, con sus eventos de Olimpiada y Universiada Nacional. Aunque se trata de deporte amateur, es una de las máximas vitrinas para las futbolistas que buscan superarse en el medio.

Uno de los obstáculos que el actual timonel de Andrea’s identifica para la creación de una liga profesional en el país es que la Federación Mexicana de Futbol, en sus intentos por instaurarla, establece costos muy elevados para los conjuntos de mujeres.

“En México hay mucho comerciante que está dispuesto a poner la lana hasta para la ‘Liga Churrito’; pero, para las ‘viejas’, no. No hay apoyos, y, quienes los han encontrado, es porque han tocado unas 50 puertas, eso es muy desgastante”, acotó.

Aunado a la falta de interés de empresas y patrocinadores, Magaña apuntó que las jugadoras tampoco se esfuerzan por conseguir apoyos, ya que se van de los equipos y cambian de club con mucha facilidad.

“Compadezco a los que nos dedicamos al futbol femenil, porque somos pocos y, además, estoicos; algunos estamos dando resultados, pero es lo que la Federación no quiere, porque opaca al futbol varonil”.

A pesar de que ha considerado dejar lo que por tantos años ha sido su vida, Armando Magaña fantasea con un futbol femenil rentable. Para ello, propondría cambiar algunas reglas y apostar por realizar juegos en plazas pequeñas.

“Los norteamericanos se han atrevido a crear variantes del futbol y han tenido éxito; le cambiaron las reglas al futbol, las niñas juegan bien, pero son más lentas que el varón, no sólo en futbol, sino en otros deportes (…) Por eso, las claves para mejorar el futbol femenil son cambiar algunas reglas para hacerlo más atractivo y para dar libertad de juego, como sacar de banda con los pies, contar para hacer los saques (como en el futbol rápido), hacer los partidos en ‘pueblitos’ y, añadiría una norma: si metes más de tres goles, te llevas un punto más”.

La ideología de Armando Magaña va de la mano con la innovación. El dirigente espera que pronto el futbol practicado por féminas cobre la importancia necesaria, ya sea gracias a él o a quienes comulguen con su pensamiento: sus ex alumnas o algún otro ‘estoico’ obsesionado con desarrollar el futbol femenil en México.

Adria Vega
@NellyAtlas