Más de cuatro décadas han pasado desde que el futbol femenil en México cobró vida.

En aquella época, Elvira Aracén tendría alrededor de 20 años de edad, y su vida tomaría una ruta determinante al convertirse en la primera guardameta en defender el arco nacional en un mundial femenil.

Como si fuera ayer, ella recuerda esos momentos con una lucidez impresionante para retratar retrata no sólo la época en que se reconoció por vez primera que el futbol también es un deporte de mujeres; pero además, abre su corazón y su memoria para contar a La Delantera su historia de vida.

Remontándose a esa época, narra que todo comenzó con la llegada de una invitación proveniente de Europa al entonces presidente de la liga femenil, el profesor Efraín Pérez.

Con nostalgia, cuenta que en aquél entonces, las mujeres que practicaban futbol en nuestro país no pretendían lograr en el deporte otra cosa diferente a la diversión, ya que jugaban una vez a la semana y regresaban a casa.

Es curioso, comenta, pero la historia cuenta que los mexicanos no fuimos quienes dimos el primer paso para formalizar la práctica de esta disciplina en la rama femenil ni hizo ninguna inversión para que sucediera.

“México no pagó absolutamente nada. Si hubiera tenido que pagar, no vamos, porque no éramos reconocidas”.

Así que, dijo emocionada, ¡aquella invitación significó todo para la formación de la primera Selección Nacional Femenil en la historia de nuestro país! ¡Fuimos la primera selección americana en asistir a un Mundial!

Elvira Aracén rememoró que el proceso selectivo inició, como se dice, “democráticamente”; y para esto, se lanzó una primera convocatoria para llevar a las cuatro mejores jugadoras de cada uno de los 30 equipos que existían en la época, aproximadamente.

En este momento, Elvira hace una pausa para tomar aire y proseguir el relato con emoción, como si fuera ayer:

“Yo estaba estudiando Educación Física y el profesor Efraín también. Y, entonces, dijimos: ¡somos un chorro!, ¿qué vamos a hacer?… ¿Cómo vas a sacar una selección (nacional)?”.

Y fue así como ella se ofreció para realizar una serie de pruebas o pruebas, en un principio físicas, y posteriormente enfocadas al trato con el balón.

“Las mejores 40, que habían pasado los mínimos de las baterías, se quedaron en la primera preselección”.

Así, mencionó, comenzaron los entrenamientos con diferentes sesiones al día, la primera a las 6 de la mañana, todo con la intensión de que las próximas representantes de nuestro país adquirieran condición física.

Para esto, recordó, por las mañanas fueron a correr lo que se conoce como La Milla, en el Bosque de Chapultepec; y luego, ya en la tarde, se dedicaban a la práctica formal de futbol, con fundamentos técnicos y de conjunto.

Isabela Berazueta / Irma Hernández