Dr. Samuel Alberto García Castrejón. Médico Especialista en Medicina del Deporte Asesor Científico GSSI.

El sueño tiene como función principal ayudar en la recuperación del periodo previo de vigilia y preparar a todos los aparatos y sistemas para el momento del despertar; por lo tanto, es esencial para la vida del ser humano.

Sin embargo, muchos atletas llegan a presentar alteraciones del sueño debido al estrés previo a una competencia, por cambios en zonas horarias o simplemente por no tener una rutina adecuada previa a dormir (esto incluye ver la televisión, usar aparatos electrónicos como celulares y computadoras, consumir cafeína, y generar pensamientos, planes o preocupación por eventos futuros). Comúnmente, esto se ve reflejado en su rendimiento deportivo en entrenamientos y en competencias.

Está demostrado que la privación del sueño o reducción en la cantidad de horas dedicadas a dormir (<6 h por noche) por cuatro o más días consecutivos afecta el desempeño cognitivo y el estado de ánimo de los atletas.

Muchas de las capacidades para el desempeño humano siguen un patrón parecido al ciclo circadiano (periodo de 24 h), dentro de las cuales se incluyen la fuerza muscular, la potencia anaeróbica, flexo-elasticidad y deseo de trabajo. Sin embargo, cuando se altera este ciclo circadiano, la liberación de catecolaminas se ve disminuida y, por lo tanto, limita dichas capacidades.

En estudios de ejercicio continuo en humanos (de 72 a 100 horas sin descansar, a moderada intensidad), se encontró que la frecuencia cardiaca disminuye después de los primeros 2 días, al reducirse la actividad del sistema simpático. De la misma forma, existe una reducción en la velocidad de reacción. En periodos largos de privación de sueño, se han reportado alucinaciones visuales, auditivas y olfativas.

Para contrarrestar estos efectos negativos de la privación del sueño en el rendimiento deportivo, se han realizado estudios para demostrar que, al dormir de 8 a 9 horas por día, después de 2 semanas mejora la velocidad en el sprint, la precisión y el estado de ánimo, con mayor voluntad para realizar esfuerzos de mayor intensidad durante más tiempo, comparado con aquellos que presentan alteraciones del sueño.

Las siestas de 30 minutos ayudan en aquellos atletas con trastornos del sueño que duermen aproximadamente 4 horas al día, ya sea por estrés, ansiedad previa a una competencia o por cambios en el horario debido a viajes transcontinentales. La mejoría posterior a las siestas se ha demostrado en habilidades de aprendizaje, tácticas y estrategia.

Coméntanos tu experiencia.

@la_delantera