Opinión: Alejandro Cerati, ciudadano.

En esta ocasión, tengo la intención de hablar sobre la obesidad, un problema que atañe a un porcentaje altísimo de mexicanos, y me incluyo. A pesar de ser un tema tratado en concreto por el sector salud, la obesidad no se trata sólo del impulso que te lleva tras unas papas fritas al día, o de no comer verduras por preferir alimentos más atractivos. La obesidad es, pues, mucho más que eso.

Estar “gordita” o “gordito” no tiene que ver, únicamente, con la comida. El problema es mucho, pero mucho más profundo. Uno de los estudios más recientes publicado por el American Journal of Clinical Nutrition, realizado por la Universidad de Cambridge, dictamina que, cada año, la obesidad se relaciona con unas 337 mil muertes (de 9.2 millones de descesos que se producen en Europa). Sin embargo, su verdadera conclusión se encuentra en el siguiente dato: el sedentarismo, en cambio, es vinculado con, aproximadamente, 676 mil defunsiones.

¿Qué de diferente nos puede decir este estudio? En realidad, estas cifras revelan una de las pautas para hacerme pensar que la obesidad es un problema que corresponde a la falta de equilibrio. Es decir, pensemos el problema de la siguiente manera: soy un joven activo, pero mal alimentado. ¿De qué me sirve practicar futbol cuatro veces por semana si, el resto de ella, no como en horarios fijos o las cantidades adecuadas, estoy acostumbrado a dormir de cinco a seis horas y, en mi trabajo, trato de pasar desapercibido para no meterme en problemas?

¿Te das cuenta de que, en primer lugar, la obesidad puede generarse por diferentes causas? Y, justamente, reflexionando este punto, es cuando me doy cuenta de que, no sólo en la salud física, sino, también, en todos los aspectos mentales, el equilibrio es el punto exacto sobre el cual debemos pararnos. Podrá sonar un poco cursi o soñador, pero, considero que el equilibrio se traduce en calidad de vida.

Ahora bien: ¿es realmente una vida equilibrada aquella que recae en una dieta extrema por unos meses y luego la abandona? ¿Es realmente una forma saludable de vivir levantarte únicamente para ir al baño a lo largo de todo un día? Afortunadamente, al enterarme de que hacer unos 20 minutos de actividad física diaria consume entre 90 y 100 calorías de nuestro cuerpo y reduce el riesgo de muerte prematura entre un 16% y un 30%, me di cuenta de que no quiero “reducir el riesgo” sino ser congruente y eliminarlo.

Así, les comparto mi punto de vista o conclusión: ser congruente significa estar pendiente de todo lo que soy y trabajar por ello. Vivir equilibradamente significa remar en contrar de las corrientes culturales que no cuentan con un punto de vista de desarrollo integral del hombre. La obesidad es tan sólo un signo de tantos excesos de la vida humana. Y hablo de excesos que pueden llegar a ser hasta un completo olvido de mis sentimientos, mi cuerpo o el mundo que habita, junto conmigo, este planeta.

Al inicio de esta reflexión dije incluirme en el problema de la obesidad. Ahora, quiero decirles que no estoy gordo, pero que sí vivo al lado de personas que lo son y que no saben controlarlo, así como, de igual manera, vivo cerca de gente que tiene una adicción al tabaco o, pero aún, me siento a diario junto a seres humanos que no tienen el cuidado de invadir el aire de alguien más con sus nubes de humo. “Todo tiene que ver con todo”, dijo una vez un filósofo.

Concluyo, entonces, que el equilibrio puede ser la respuesta a la obesidad, siempre y cuando el universo de ese equilibrio incluya el balance de todos los sub-equilibrios que nos rodean. Siempre y cuando, al igual que el equilibrio, la congruencia y la constancia puesta en cualquier otro valor también sean la respuesta a la obesidad y a todos los demás problemas que puede albergar la consciencia humana.