La guardameta que custodia la cabaña de las Aztecas de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), tiene una importante traAle_Selección_Facebookyectoria en el futbol femenil mexicano.

Alejandra Gutiérrez comenzó su aventura en el futbol cuando tenía nueve años, impulsada por el juego que compartía con sus dos hermanos y que hoy la mantiene con la esperanza de estar en una Universiada Mundial.

En ese inicio, el primer club que participó la mayoría eran niños en todo el equipo, y solo sólo dos niñas, entre ellas Alejandra, por lo que su formación tuvo mucho que ver con al futbol varonil, como es el caso de la mayoría de las jóvenes que se interesan en el balompié desde temprana edad y que no encuentran espacios para practicarlo.

La portera aceptó que cuando sus papás se dieron cuenta de su gusto por el futbol, no lo vieron del todo bien.

“Me decían que eso era para hombres, así que me costó lágrimas, llorarles, para que me dieran la oportunidad de estar en él, porque al principio me decían que optara por el volibol o a danza, pero a mí no me gustaba porque yo veía jugar a mis hermanos y quería seguir esos pasos”.

La decisión de ser portera no llegó pronto, ya que la originaria de Yautepec Morelos, hizo sus ‘pininos’ como delantera, con la emoción de perforar el arco enemigo y ser la goleadora de los equipos donde participaba en aquella época y así lo hizo, pues de los 9 a los 13 años, jugó en Olimpiadas Nacionales en esta posición.

Pero su destino ya estaba escrito. A los 15 años, la atacante tuvo que sacrificar su posición cuando la portera de su escuadra sufrió una lesión.

“De ahí me gustó, a partir de ese momento me quedé en la portería, hasta ahora. Fue una circunstancia, pero tenía la habilidad y escogí esto”.

“Los porteros tenemos todo el panorama del partido, estamos en la zona VIP, es cierto, un gol lo festejamos solos, pero vivimos nuestra posición de otra manera, porque si un delantero festeja anotar goles, nosotros lo hacemos cuando detenemos un penal o un tiro que va a gol, eso es excepcional”.

Aztecas_UDLAPLuego de brillar en el futbol de su estado, representándolo en Olimpiadas, la cancerbera emigró a Puebla Los Olivos, gracias a sus habilidades deportivas; esta plataforma le dio la oportunidad de ser becada en la UDLAP, donde actualmente estudia Ciencias de la Comunicación.

“Desde pequeña tuve ese objetivo, sabía que no podía vivir del futbol, pero sí obtener una beca en una buena escuela, terminar una carrera, la maestría (…) también tuve la oportunidad de irme a Monterrey o a Estados Unidos, pero la verdad soy muy apegada a mi familia y por eso elegí Puebla; estoy muy contenta porque es una gran institución y somos de las mejores en el futbol nacional”.

La futbolista, que en abril se coronó en la CONADEIP (Comisión Nacional Deportiva Estudiantil de Instituciones Privadas), al vencer 1-0 al ITESM de Puebla, expresó que tiene el deseo de estudiar una maestría en el extranjero, en la no descarta que el futbol le dé el impulso.

Además de triunfar en el deporte universitario, desde los 15 a los 20 años de edad Alejandra ha tenido la oportunidad de estar en Selección Nacional y jugar dos mundiales –Sub-17 en Trinidad y Tobago 2010 y Sub-20 en Japón 2012–.

“…es el sueño de toda futbolista, fue una gran experiencia, que se quedó muy marcada, gracias a eso estoy aquí (…), jugué pre-mundiales, amistosos, giras internacionales…”

Aunque en últimas fechas no ha sido considerada por Leonardo Cuéllar, la portera tiene una nueva oportunidad de representar a México, aunque ahora sería en la Selección Universitaria, que en el 2013 realizó un enorme papel en Kazán, al obtener la medalla de plata.

“Ahora se me presentó esta nueva oportunidad de representar a México, también a nivel mundial, pero en julio, en la Universiada de Corea del Sur; gracias al campeonato de CONADEIP, podría estar ahí, voy a trabajar para pasar los filtros y tener esta oportunidad. Estoy muy emocionada por hacerlo y lograr no sólo ese segundo lugar de hace dos años, sino el primero”.

Apasionada de la comunicación, Gutiérrez tiene claros sus objetivos, terminar su carrera, hacer una maestría en España, jugar en una liga extranjera y, ante todo, no dejar el futbol.

Para alcanzarlos, la morelense tiene un modelo a seguir: su familia. “Gracias a ellos soy lo que soy, tengo jugadores favoritos, Talavera, Corona, Neuer, pero ante todo está mi familia”.

La portera agradeció el apoyo de la gente y de los medios que se interesan en este deporte, “el futbol es lo máximo”, concluyó.