Opinión.-

Diferentes reacciones provocó el despido de Miguel “El Piojo Herrera”, como director técnico de la Selección Mexicana de Futbol, en un hecho que dio la vuelta al mundo, y que puede ser trascendental para deportistas que expresen sus opiniones, y no solo para comentaristas y periodistas.

Sin bien sus resultados como encargado del equipo tricolor estaban más que en duda, el colmo fue la agresión -junto con su hija-, en contra de un comentarista por expresar opiniones y críticas en su contra.

Independientemente de que fuera buen o mal director técnico, sus continuas respuestas altaneras, soberbias y ofensivas contra quienes osaran criticar su desempeño, derivaron en acciones violentas que terminaron por romper el encanto para “bajarlo de su tabique”.

El mismo Decio de María, señaló que la expulsión de El Piojo se dio:

“…por atentar contra el principio del respeto y la no violencia que debe reinar en el futbol mexicano”.

Junto con lo anterior, resalta lo mencionado en el sentido de que:

“Sea quien sea, los resultados no pueden ponerse por encima de nuestros estatutos, de nuestros reglamentos, del respeto y de la libertad de expresión”.

Este hecho reproducido en medios internacionales, debe servir como un claro mensaje para todo tipo de directivo de cualquier equipo y/o selección en todas las disciplinas, y a fin de que sea considerado ante todas y todos los jugadores amateur y profesionales que se han atrevido o decidan expresar sus opiniones.

Debe quedar claro que no se necesita ser periodista o comentarista de algún medio de comunicación para que se respete la libre expresión sin recibir amenazas o agresiones, esta es un derecho que debe hacerse valer y ejercer por todos los que deseen manifestar sus puntos de vista cuando consideren que algo no va bien.

De otra manera, más que hacer valer una garantía constitucional, lo único que dejaría ver este hecho trascendental en el deporte mexicano, se podría interpretar solo como un acto derivado del  temor por perder apoyo de un medio de comunicación y el patrocinio de algunas marcas.